Llamar dictadura a la dictadura cuatro décadas más tarde

Siglo XXI. Año 2017. Unión Europea. El rey Felipe de Borbón califica con rotundidad al franquismo como una “dictadura”. Su padre nunca usó este término. Han pasado 42 años desde la muerte de Franco, 40 desde las primeras elecciones de este periodo democrático. Han pasado dos reyes y cuatro décadas, y el enorme retraso en admitir lo evidente deja claro el problema de desmemoria que tiene la democracia española.

El discurso del rey y la conmemoración del cuarenta aniversario de las elecciones de 1977 ha reabierto el debate sobre la Transición española; sobre sus luces y sus sombras. Sin duda, el sistema democrático que nació de la Transición ha sido un éxito para España. Pese a sus muchos defectos, pese a la última gran crisis económica, los últimos cuarenta años han sido, de largo, el periodo más próspero de nuestra historia.

No me atrevo a dar lecciones a aquellos que, con sus aciertos y errores, abordaron la difícil negociación con banda armada; los primeros años de una democracia amenazada a diario por el ruido de sables del búnker franquista. Probablemente tienen razón quienes argumentan que, en aquel momento, era difícil ir más lejos, y que por eso no quedó más remedio que apartar algunos temas, como el de las víctimas.

El gran desastre no está en la Transición, sino en el olvido de las décadas posteriores. En lo que no se hizo después, cuando el Ejército estaba ya controlado y la democracia no corría peligro; en unos años en los que restituir la memoria de las víctimas del franquismo y juzgar a torturadores como Billy el Niño no habrían puesto nada en riesgo.

Es hasta comprensible que el rey Juan Carlos elogiase al “generalísimo” Franco y sus “enormes cualidades humanas” en su primer discurso de Navidad, el 24 de diciembre de 1975; un mes después de la muerte del tirano y con todo su aparato de poder aún intacto. No tiene perdón que después no abjurase de aquellas palabras ni que hayan tenido que pasar cuatro décadas para que un Borbón llamase dictadura a la dictadura.

Han hecho falta cuarenta años para dar un paso tan pequeño, y lo mismo harán falta otros cuarenta para que el jefe del Estado avance por esa osada senda de llamar a las cosas por su nombre. Para que deje de hablar de guerra fratricida y se refiera a la Guerra de España como lo que fue: un golpe militar contra la legalidad republicana. Para que admita que la democracia no se estrenó en España en 1977; y que ese año tampoco se celebraron “las primeras elecciones democráticas”. Para que recuerde también a las víctimas de esa dictadura que ahora la Casa Real acaba de descubrir, y que no merecieron ni una línea de su discurso. Para que España deje de tener un enorme mausoleo dedicado a un dictador, fosas comunes en las cunetas y torturadores impunes.

El homenaje que la democracia española le debe al héroe Francesc Boix

  • El PP no solo desprecia a las víctimas del franquismo: también los españoles víctimas del nazismo son víctimas incómodas porque recuerdan la complicidad de la dictadura española con los peores crímenes del siglo XX

 

Se llamaba Francesc Boix y en otro país distinto su nombre y su historia se enseñaría en las escuelas. Es el único español que declaró como testigo en los juicios de Nüremberg contra la cúpula del III Reich. Fue una de sus víctimas y también un héroe que ayudó a documentar el horror del régimen nazi. Boix acaba de ser homenajeado… en Francia. En España, su historia es ignorada.

Boix sobrevivió cuatro años y tres meses en Mauthausen. Fue uno de los 9.328 republicanos españoles que acabaron en los campos de concentración alemanes. Como todos los demás, Boix llegó allí tras la caída de la República, el exilio y la invasión alemana de Francia, donde fue capturado tras la derrota del ejército francés. Cuando entró en el campo de Mauthausen, Boix ya llevaba dos guerras sobre sus espaldas. Apenas tenía 20 años.

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En su uniforme a rayas de Mauthausen, Boix llevaba cosido un triángulo azul, el símbolo con el que los nazis identificaban a los apátridas, con una contradictoria ‘S’ de spanier. Era un español sin patria, víctima de dos gobiernos totalitarios: el de Hitler pero también el de Franco, que colaboró con el dictador nazi en el exterminio de los “rojos” y judíos españoles.

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Boix murió en París con apenas 30 años por una enfermedad renal; su paso por Mauthausen arruinó su salud para siempre. Desde este viernes, descansa en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París, al que fue trasladado en una ceremonia de homenaje presidida por la alcaldesa de París a la que también asistió el alcalde en funciones de su ciudad natal, Barcelona, y un consejero de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno español fue el gran ausente. Solo acudieron dos miembros de la embajada, a pesar de que el Congreso en pleno le instó a enviar una delegación oficial a este homenaje.

Mariano Rajoy estaba ese día en París, pero no tenía tiempo para estas cosas.

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The Code, Documentary Film (Crowdfunding)

Baltasar Garzón, el juez español que ordenó la detención del dictador Augusto Pinochet, y más de cien prestigiosos juristas de todo el mundo trabajan para que los grandes delitos económicos, financieros y medioambientales puedan ser perseguidos internacionalmente. Con un arma: la Jurisdicción Universal.

Jueces, fiscales y abogados tratando de conseguir que, además del genocidio y los crímenes de guerra, acciones como especular con alimentos de primera necesidad, emitir bonos basura, despilfarrar dinero público o contaminar a gran escala sean denunciables internacionalmente y considerados Crímenes Contra la Humanidad.

En nuestra historia han existido visionarios que han entendido mucho antes que el resto que la esclavitud, el colonialismo o el apartheid no era el orden natural de las cosas, sino prácticas inmorales de una minoría que debían ser considerados ilícitos. En la actualidad, un juez lidera un movimiento internacional para que entendamos que los grandes fraudes económicos no son deficiencias del sistema, sino actos premeditados de una élite, que deben ser reconocidos como delitos.

Vídeo de presentación del documental

 Visita la página del proyecto donde encontrarás toda la información

Buenos Aires, septiembre de 2015, durante el Congreso de Jurisdicción Universal, se aprueba la nueva lista de delitos contra la humanidad, incluyendo las características que hacen que determinadas decisiones sean tipificadas como delitos económicos o medio ambientales contra la humanidad. Todo este esfuerzo ha de llegar a las legislaciones nacionales. Buenos Aires es el punto de partida para que un grupo de mujeres y hombres pioneros, liderados por el juez Baltasar Garzón, luchen para modificar el actual estado de impunidad, utilizando su talento, imaginación y conocimiento.

En un planeta de 8.000 millones de habitantes las decisiones económicas irresponsables pueden ser catastróficas. Los activistas jurídicos quieren acabar con la impunidad. Luchando unidos por el bien común y por el fin de la impunidad de los grandes crímenes económicos, financieros y medioambientales.


Necesitamos vuestra ayuda para terminar la producción y hacer que el proyecto se convierta en la película que queremos lanzar al mundo para que pueda marcar la diferencia.

Después de 3 años trabajando en el proyecto, lanzamos una campaña de crowdfunding para conseguir los fondos que necesitamos para finalizar el proyecto. La cantidad recaudada irá destinada a cubrir los costes de postproducción de imagen y sonido, el material de archivo, licencias de músicas, traducciones y también gastos de difusión y promoción. Si logramos la financiación necesaria, confiamos en terminar la película para el otoño de 2017.

Así emplearemos el dinero:

¿Nos ayudas a hacer esta historia realidad apoyando nuestra campaña en Kickstarter? Vuestro apoyo es crucial para lograr nuestro objetivo.

París entierra con todos los honores al fotógrafo español de Mauthausen

  • Los restos de Francesc Boix han sido enterrados en el cementerio de las celebridades de París
  • El acto ha sido presidido por la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, y en ausencia de una delegación oficial venida de España, aunque Rajoy estaba en París
  • Boix robó en Mauthausen las fotografías que probaban los crímenes cometidos por los SS y declaró en los juicios de Núremberg

La alcaldesa de París deposita unas flores a los pies del ataúd de Francesc Boix / C. Hernández

Francesc Boix descansa ya para siempre en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París; y lo hace tras recibir un grandísimo homenaje. Un homenaje que ninguno de los otros 9.300 españoles y españolas que pasaron por los campos nazis jamás ha recibido en su patria, España.

A primera hora de la mañana de este viernes, los restos mortales del fotógrafo de Mauthausen fueron exhumados de la humilde y escondida tumba del camposanto de Thiais en que habían reposado desde su prematura muerte en julio de 1951. Boix apenas había cumplido los 30 años cuando las terribles secuelas físicas, provocadas por los más de 50 meses que pasó entre las alambradas nazis, acabaron con su vida.

Este segundo entierro del único español que testificó en los juicios de Núremberg contra la cúpula del III Reich ha sido muy diferente al primero. Entonces, en su último viaje, solo le acompañó un nutrido grupo de amigos y amigas, en su mayor parte exprisioneros de Mauthausen.

Hoy el acto ha contado con todos los honores de las grandes ocasiones, con la presencia de numerosas autoridades y el cariño expresado por centenares de familiares de deportados españoles y de ciudadanos anónimos llegados desde Madrid, Cataluña y diversas ciudades de Francia.

Una gran bandera republicana cubría el féretro del fotógrafo de Mauthausen / C. Hernández

El féretro con el cuerpo de Boix llegó al Père Lachaise cubierto por la bandera republicana. Entre los asistentes, Anna María, una de las sobrinas del fotógrafo de Mauthausen, apenas podía contener la emoción: “Es un día muy importante no solo para nosotros, su familia. Es un homenaje a todos y cada uno de sus compañeros”, ha declarado a eldiario.es.

Junto a ella estaba la alcaldesa de París, Anna Hidalgo, que presidía el acto, el alcalde en funciones del Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello, otros representantes municipales y también de la Generalitat de Cataluña, encabezados por el consejero Raúl Romeva, y los presidentes de las Amicales francesa y española. El Gobierno de Rajoy, pese a que el Congreso le instó a enviar una delegación oficial a este evento, decidió limitar su presencia a dos miembros de su embajada en la capital francesa: el cónsul general y el consejero de Cultura. Eso, pese a que el presidente de Gobierno estaba justamente este viernes en París.

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Antonio Hernández
Deportado 4443

Reportaje de Carlos Hernández y Concha Esquinas

Esta es la historia de uno de los 9.300 españoles y españolas que fueron deportados a los campos de concentración nazis. Antonio Hernández, El Murciano, logró sobrevivir a cuatro y años y medio de cautiverio en Mauthausen.

Tras la liberación, permaneció en el exilio francés hasta su muerte en 1992. Años después, uno de sus sobrinos inmortalizó su historia y la del resto de prisioneros españoles en el libro “Los últimos españoles de Mauthausen”.

Además, Antonio Hernández “resucitó” en las redes sociales. Durante tres meses y medio narró “en directo”, a través de Twitter la vida y la muerte en Mauthausen. Su perfil, @deportado4443, superó los 45.000 seguidores que conocieron de primera mano la historia de los prisioneros españoles de Hitler. Todos sus tuits fueron recopilados en el libro-tuit gratuito “@deportado4443”

CRÉDITOS:

Un reportaje de Carlos Hernández y Concha Esquinas
Fotografías: Cortesía de los deportados; © MHC (Fons Amical de Mauthausen); del Holocaust Education & Archive Research Team

Imágenes de archivo: Steven Spielberg Archive, United States Holocaust Museum and Memorial

Músicas bajo licencia Creative Commons:
Moonlight sonata; Beethoven by Snowflake
The Broken by Admiral Bob featuring jeris
Clarinet concerto; Mozart by Douzy

‘Deportado 4443’, un grito español desde los campos de concentración nazis

  • El periodista Carlos Hernández de Miguel y el ilustrador Ioannes Ensis reviven en cómic el relato de Antonio Hernández, español que pasó cuatro años en Mauthausen

A veces, el corte del papel puede doler más que el de un cuchillo. Tiene una explicación física. La cuchilla es recta y su corte limpio, mientras que el corte de un papel flexible es irregular y sucio. Pero también existe en ocasiones una razón de raíz más poética: hay hojas que al leerlas, duelen.

Es el caso de Deportado 4443, un cómic que remite a un dolor histórico con referentes de altura que van de Art Spiegelman a  Fréderic Pajak pasando por Joe Sacco. Y lo hace tanto por la durísima historia real que narra como por la obliteración histórica a la que esta y muchas otras ha sido sometidas durante demasiados años.

Extracto de la portada de ‘Deportado 4443’. Ediciones B.

Se trata del testimonio de Antonio Hernández Marín, uno de los 9.300 españoles y españolas que sufrieron en sus carnes lo que significaba vivir y morir en un campo de concentración nazi. Estuvo cuatro años y medio en Mauthausen, donde se estima que fueron asesinadas más de 100.000 personas.

Hoy, su relato revive gracias a la unión de fuerzas de su sobrino, el periodista y colaborador de eldiario.es Carlos Hernández de Miguel, y del ilustrador e historiador Ioannes Ensis en Deportado 4443. El libro, publicado por Ediciones B, se presentará este miércoles 3 de mayo a las 19 horas en la  galería Swinton & Grant, en un debate con familiares de las víctimas moderado por Ignacio Escolar.

La historia de una voz que son muchas voces

Antes de habitar las páginas de este cómic, el testimonio de Antonio Hernández llegó a Twitter. En enero de 2015, la voz del prisionero español tomó la forma de @deportado4443, una cuenta que durante tres meses y medio narró  en directo su experiencia en el campo de concentración.

Tras combatir en la Guerra Civil, Hernández tuvo que exiliarse. Más tarde se alistó en el Ejército francés para combatir el nazismo, pero fue capturado y terminó en Mauthausen, donde se convirtió en un número: 4443.

La narración en Twitter de lo vivido allí llegó a tener una gran repercusión, con más de 40.000 personas que siguieron su testimonio. Su perfil era un agujero en el tiempo que nos trasladaba a otra época para narrarnos en primera persona y en presente qué estaba viendo. Su historia luego  se convirtió en documental y ahora se ha transformado en un cómic.

“El objetivo era imaginar que le habíamos dado un móvil a un prisionero de Mauthausen y que tuiteaba lo que veía”, cuenta a eldiario.es Carlos Hernández, el artífice de la iniciativa para divulgar las vivencias de su tío en la red social. “Era una mirada al pasado pero que contaba lo que pasaba en tiempo real y que podías leer comiendo o en el bus”, cuenta el periodista. “Convertí a @deportado4443 en el portavoz de todos sus compañeros e iba contando cosas que realmente pasaron a todo un colectivo de nada menos que 9.300 españoles y españolas”.

Su voz llegó hasta los oídos de Ioannes Ensis, dibujante e historiador. “Me llamó y me dijo: ‘Me ha emocionado tanto esta historia que además no conocía, que tengo la necesidad de ilustrarlo'”, explica Hernández. “Cuando narré esto en Twitter conté con imágenes históricas pero… de los campos de concentración hay muy pocas referencias gráficas, casi todo lo que hay es sobre la liberación pero no sobre su funcionamiento. Ioannes me ofrecía tapar los agujeros que existían en mi relato de lo que eran los campos nazis”. Así nació Deportado 4443, un cómic que es hijo directo de la iniciativa en la red social, que a su vez desciende del anterior libro de Hernández, Los últimos españoles de Mauthausen.

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Un combate contra el olvido

“Francisco Franco fue responsable directo de esto, pero es obvio que una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, intentó borrar todo rastro de complicidad con la Alemania nazi, y en ese ‘trabajo’ se incluyó barrer de la historia a estos españoles que habían sido víctimas del franquismo cómplice de Adolf Hitler”, defiende el periodista.

Una de las ilustraciones de Ioannis Ensis en ‘Deportado 4443’. Ediciones B.

“Ellos pensaban que a partir del 75 les había llegado el momento del reconocimiento por haber terminado en campos de concentración luchando contra el fascismo. Pero cuando se dieron cuenta de que no iba a ser así, les dolió profundamente”, dice el periodista. “Ahora, 40 años después de la muerte de Franco, tenemos que seguir peleando para que esto se conozca, para que aparezca en los libros de historia y nuestros hijos sepan lo qué les pasó a sus abuelos”.

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Un juzgado valenciano se hace cargo por primera vez en España de exhumar a víctimas del franquismo

COMUNIDAD VALENCIANA

  • La titular del juzgado número 2 de Paterna abre diligencias por los fusilamientos del franquismo en la mayor fosa valenciana
  • La Policía Nacional y el Instituto de Medicina Legal se ocuparán de la identificación de cadáveres y tutelarán la exhumación de los represaliados

Familiares de fusilados por el franquismo sostienen los rostros de las víctimas frente a la Cárcel Modelo de Valencia

Por Laura Martínez

El juzgado número 2 de Paterna se hará cargo de la investigación de las víctimas del franquismo encontradas en la Fosa 113 del cementerio de esta localidad del área metropolitana de Valencia. Tras la comparecencia de la diputada provincial de Memoria Histórica, Rosa Pérez (Esquerra Unida), en el juzgado, la titular ha decidido abrir diligencias por  los fusilamientos al concluir la Guerra Civil.

La Policía Nacional y el Instituto de Medicina Legal tutelarán la exhumación de los cuerpos que está llevando a cabo el equipo de ArqueoAntro, subvencionado por la Diputación de Valencia. Esto significa que se va a efectuar una identificación cadáver por cadáver, sin romper la cadena de custodia, para proceder después a su identificación, cuestión que asumirá el Estado. Se trata de la primera vez que un juzgado español se hace cargo de una exhumación de víctimas del franquismo y su identificación.

Durante la mañana del jueves y tras un decepcionante resultado en la excavación de la fosa 82,los antropólogos responsables de la investigación, encabezados por Miguel Mezquida, encontraron 12 cuerpos de los 60 que puede haber enterrados. Los técnicos y la diputada avisaron a la Policía Nacional y como esta rehusó acudir, fueron directamente al juzgado de Paterna a dejar constancia del hallazgo. Llegada la primera hora de la tarde, la juez resolvió judicializar las exhumaciones de la Fosa 113 y enviar a los agentes y al médico forense al cementerio. 

Para la diputada de Esquerra Unida esto marca un antes y un después y espera que siente base para judicializar otras exhumaciones. “Estamos muy contentos con la decisión, ya que esto significa que el trato a las víctimas de la dictadura se equipara al de cualquier otra víctima con su proceso judicial correspondiente”, ha celebrado Pérez Garijo.

La investigación comenzó hace unos meses por iniciativa de Santi Vallés, lingüista y escritor que constituyó la  Asociación de Familiares de las Víctimas de la Fosa 113 del Cementerio de Paterna para encontrar a su tío. Vallés trató de investigar por su cuenta los registros de los cementerios, basándose en las pesquisas del historiador Vicent Gabarda. Finalmente, constituida la asociación, contactó con el equipo de Miguel Mezquida y con las ayudas de Memoria Histórica pudieron costear parte del proyecto.

Los familiares, según han indicado los técnicos, están emocionados con el hecho de que al fin se puedan investigar los crímenes que llevaron a sus parientes a la fosa. Al estar judicializada la investigación, se garantiza que los hallazgos pueden ser usados como prueba en futuros procesos de reclamación en otras instancias.

EL CASO RENÉE LAFONT

Investigación por Patricio Hidalgo Luque

Publicada en su blog La Guerra Civil en Córdoba en el año 2004

Cuando en el año 2004 revisaba los libros de defunción del Registro Civil de Córdoba encontré una inscripción que me pareció muy extraña. En efecto, en el folio nº 3 del tomo 159, Juzgado de la Derecha, se anotó el 12 de noviembre de 1936 la defunción de Renée Lafont, de nacionalidad francesa, de la que se ignoran más circunstancias. Falleció en esta Capital desconociéndose en qué lugar el día primero de septiembre del año actual no se dice a qué hora a consecuencia de anemia aguda por hemorragia consecutiva a heridas recibidas.

Renée Lafont hacia 1923

¿Por qué no se conocían más circunstancias de la víctima? ¿Y cómo podía ser que se ignorase el lugar en que ocurrió el fallecimiento y el cementerio en que se sepultó el cadáver?[i] ¿Por qué se tardó más de dos meses en inscribir la defunción en el Registro Civil? También resultaba extraño lo alambicado de la expresión de la causa de la muerte. ¿Por qué no se citaba el origen de las heridas, como sí ocurre en otros casos? ¿Por qué, y a pesar de que la inscripción se hacía en virtud de orden del juez de Instrucción del Distrito de la Derecha, certificaba un medico militar y no el forense adscrito al juzgado? Demasiadas preguntas sin respuestas. Además, el nombre de esta mujer no aparecía en los libros de inhumaciones de los cementerios. En cualquier caso, y a falta de más datos, no podía asegurar que fuese una víctima de la guerra y Moreno Gómez tampoco la citaba en su listado de fusilados, por lo que tomé nota pero no la incluí en la relación de víctimas que confeccionaba por aquel entonces. 

Ese mismo año conocí a D. Luis de la Fuente Román (q.e.p.d.). En julio de 1936 este señor estaba terminando su servicio militar en el Regimiento de Artillería Pesada nº 1, pero el comienzo de la guerra le impidió licenciarse. En una de las primeras conversaciones que sostuvimos me contó cómo fue agregado a la dotación de un antiaéreo de 20 mm. Una noche, estando en el emplazamiento de la pieza en la rotonda de la Victoria, donde comienza la actual avenida del Conde de Vallellano, los sirvientes de la pieza vieron pasar un camión con detenidos. Cuando los presos vieron que en vez de tomar la dirección de la Huerta del Rey hacia la cárcel (el Alcázar de los Reyes Cristianos) enfilaban hacia el cementerio de la Salud comprendieron lo que les aguardaba y comenzaron a gritar. Entonces una mujer francesa se tiró del camión, pero el vehículo paró, la volvieron a subir y continuó la marcha. Poco después oyeron las descargas. A la mañana siguiente los artilleros vieron como los sepultureros entraban los cuerpos al cementerio utilizando carrillos de mano. El fusilamiento había tenido lugar en la zona conocida como Arroyo del Moro, que se corresponde con el actual aparcamiento situado en la tapia norte del cementerio y, por tanto, visible desde la rotonda de la Victoria. A la pregunta de cómo sabía que la mujer era francesa D. Luis respondió que lo oyó comentar en el cuartel la mañana siguiente. 

Inmediatamente relacioné este caso con la extraña inscripción del Registro Civil y la curiosidad me llevó a buscar más datos sobre esta mujer. Sabiendo la fecha de la muerte era fácil buscar en la prensa de la época. En efecto, se ocupan de los hechos La Voz de Córdoba y El Defensor de Córdoba de 2 de septiembre y Guión de 1 de septiembre. Los relatos de los diarios son bastante coincidentes entre sí y con la versión que nos ofrece el historial de la 5ª Batería del Regimiento de Artillería Pesada nº 1. Este relato dice así:  

El 29 de Agosto, a las 11 horas, se acerca un coche ligero a la posición de las Cumbres, por la carretera general y procedente del campo enemigo. Ante la presencia de un avión propio[ii] que efectúa un reconocimiento, el coche se detiene y descienden de él tres individuos que se guarecen en una alcantarilla; pasado el avión, los tres individuos salen del refugio y se dirigen al coche, en cuyo momento el Capitán de la 5ª Batería, de guarnición aquel día en las Cumbres, les dá el alto, y como no obedecieran se les hace fuego de fusil, al que ellos contestan con tiros de pistola, echándose a tierra; a poco, dos de los individuos se levantan, y a pié, emprenden la huida a sus líneas, perseguidos por una guerrilla propia que sale de las Cumbres al mando del Teniente Don Juan Sánchez Ramírez. El Capitán Macías en vista de que esta guerrilla se aleja demasiado, hace tocar llamada, y el Teniente Sánchez Ramírez regresa a la posición, no sin traer hasta ella el coche ligero y al individuo que quedó en tierra, que resultó herido en una rodilla y ser mujer, de más de 50 años, y vestida de hombre; es conducida –incomunicada- a Córdoba. El enemigo dificulta cuanto puede la entrada en las Cumbres de la citada mujer y del coche (éste es un Studebakers del Ministerio de la Guerra rojo[iii]), y para ello efectúa un tiro de prohibición con G.M. a tiempos de 105; después hace avanzar una guerrilla de 40 hombres hacia Las Cumbres, cuyo probable propósito parece ser el de recoger a los otros dos ocupantes del vehículo, refugiados en una caseta de peones camineros[iv] a 1.200 metros de la posición propia, pero por si es otro, la 3ª Batería de O. 155/13 del Sector, rompe el fuego sobre la guerrilla, que a la segunda rompedora se retira a sus atrincheramientos. 

Como detalles adicionales hay que destacar que, según La Voz de Córdoba, a la detenida se le ocupó un carnet comunista y un alfiler con la hoz y el martillo, y fue sometida al Tribunal Militar correspondiente que la juzgó y sentenció[v]. Nótese como las informaciones de prensa aparecen después de la muerte; incluso El Defensor de Córdoba añade que la emisora local radió una nota oficiosa en relación con el asunto. Evidentemente se trata de informaciones facilitadas por las autoridades militares, lo que lleva a preguntarse por qué dar tanta publicidad a algo que podría traer repercusiones negativas. 

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“Se están muriendo sin que hayan enterrado a sus familiares”

Tras la muerte de su madre, Florentina Rodríguez, hija y nieta de represaliada se pregunta ‘qué tipo de democracia tenemos que ha impedido hasta ahora que las familias de los represaliados por la guerra civil y el franquismo hayan podido encontrar a sus familiares y darles sepultura’
Rocío Borrego, en una foto familiar junto a un retrato de su madre

Rocío Borrego, en una foto familiar junto a un retrato de su madre / CADENA SER

Córdoba

Pasó media vida luchando por encontrar a su madre, Ana Ricarda Cobacho, una maestra de Jauja desaparecida en 1936.  Su padre murió poco después del final de la guerra y ella y sus hermanos vivieron en carne propia el hambre y la represión franquista.

Rocío Borrego Cobachomurió el viernes sin poder enterrar a su madre, “La Ricardita”,  igual que ocurrió unos días antes con Francisco Merino, que murió el 14 de mayo sin poder darle sepultura a su padre, fusilado en una fosa común del cementerio de Castro del Río.

El de Ricarda Ana es uno de los casos incluidos en la causa de Baltasar Garzón contra los crímenes de Franco.Desde el colectivo memorialista lamentan esta segunda muerte en menos de un mes de dos familiares de represaliados que no han encontrado justicia.

Tienen dos leyes; la de Memoria Histórica del gobierno de Zapatero , y la ley de Memoria Democrática de la Junta, recientemente aprobada en el Parlamento Andaluz pero sin desarrollar, tienen el apoyo de los foros y asociaciones de memoria y el peso de una acción que es de justicia para las miles de víctimas de la guerra civil y la represión franquista en nuestra provinicia. Sobre el papel lo tienen todo, pero les falta la ‘voluntad política’ de las instituciones y su ayuda económica para que puedan sacar de las fosas y enterrar a sus familiares desaparecidos.

Hay muchas familias que no pierden esta esperanza pero otras que se indignan al ver cómo, 78 años después, sus padres mueren sin que puedan cumplir con el deseo de exhumar a los represaliados y darles sepultura.

Es el caso de Florentina Rodríguez, cuya madre, Rocío Borrego Cobacho, ha muerto este viernes, sin que haya podido cumplir uno de sus deseos, el de encontrar el lugar en el que estaba enterrada su madre.

Ahora, a la muerte de Rocío , sus hijos están indignados con que incluso con la ley en la mano, no puedan hacer nada. Es más , a estas alturas, se les sigan cerrando puertas para conseguir esa reparación.

La Desbandá: testimonio de un superviviente

TERCERA INFORMACIÓN 09/02/2017

 

Hace 80 años en España se vivió la mayor tragedia que nuestro país ha tenido en su historia. Miles de personas huían del terror que las tropas golpistas infundaban en aquellos lugares donde se iban asentando. Este miedo se debía las terribles historias que se contaban sobre campos de concentración, fusilamientos, torturas, violaciones y todo tipo de vejaciones posibles.

La Desbandá. Miles de civiles abandonan Málaga a pie en dirección a Almería.

Cuando la capital malagueña fue tomada en febrero de 1937 miles de personas la abandonaron y se dirigieron hacia Almería. Se calcula que aproximadamente 200.000 civiles recorrieron esta carretera. Cuando Queipo de Llano vio la larga caravana que salía de la ciudad ordenó a las tropas que les persiguieran y mataran. Las miles y miles de personas que en su mayoría se trataban de mujeres, niños y ancianos fueron atacados por tierra, aire y bombardeados desde el mar.

Entre todos estos se encontraba Antonio, un niño que a sus cinco años ya tuvo que soportar separarse de su padre y abandonar su ciudad, Sevilla. Cuando él junto a su madre y a sus hermanos llegan a Málaga, esperaban encontrar a su padre, pero no fue así. Nada más llegar le dicen que deben irse a Almería, que la ciudad no tardará mucho en caer y desde la radio se escuchaba a Queipo de Llano con sus naturales insultos y burlas.

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